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Todo lo que tienes que saber sobre las puertas de segunda mano

Tu vehículo está dotado de una carrocería formada por diversos elementos. Las puertas, por ejemplo, son unos de ellos aunque no estén unidas a la carrocería. Como bien sabes su función es sencilla: dejar salir y entrar a los ocupantes del vehículo. No obstante, las nuevas tecnologías permiten optimizar las características de esta parte del coche.

En cualquier caso, la finalidad de las puertas es proteger y brindar confort al conductor y al resto de ocupantes. A continuación, te presentamos las principales características de este elemento y en qué situaciones deberemos reemplazarlas. 

Los diferentes tipos de puertas

La puerta de tu coche es un elemento que va estrechamente ligado a la carrocería del vehículo, podemos encontrar de 3 a 5 puertas, incluyendo la del maletero, la cual está también considerada una puerta que nos permite acceder a dicho compartimento. Bien sabemos que podemos abrir y cerrar según nuestras necesidades y su montaje se realiza de forma estándar, sobre bisagras situadas en la parte delantera de la puerta. Por otra parte, encontramos otros tipos de montaje que responden a necesidades concretas:

  • Las puertas correderas, se abren como su nombre bien indica, deslizándolas sobre raíles situados a lo largo de la carrocería. En este caso en particular, podremos abrirlas de forma automática mediante un sistema eléctrico. Se trata de un tipo de puerta especialmente usado por conductores que transportan paquetes, mercancías de tamaño medio así también como personas de movilidad reducida o dependientes, quienes sobre todo usan puertas plegables (funcionan sobre el mismo principio).
  • Las puertas de apertura inversa son raramente utilizadas en la actualidad y se abren en el sentido contrario a las estándares. Normalmente se sitúan en la parte trasera del vehículo, destacamos su presencia en el Opel Meriva.
  • Las puertas de tijera son igualmente menos comunes y podemos encontrarlas en modelos excepcionales o deportivos de alta gama, se abren verticalmente hacia arriba.

A modo de apunte, te contamos un poco sobre la famosa “puerta suicida” muy conocida anteriormente pero prohibida por las ordenanzas públicas en 1964 por razones de seguridad, ya que se abría en el sentido contrario del montaje estándar (de atrás hacia adelante), un funcionamiento que rápidamente demostró su peligrosidad.

Los componentes del mecanismo de la puerta

Gracias al avance de las nuevas tecnologías los sistemas de seguridad de las puertas han ido evolucionando:

La maneta de la puerta: se trata de un elemento que está en fase de desaparición, como sabes… años atrás las puertas contaban con un sistema de apertura mecánico en el que se insertaba una llave. En la actualidad abrimos la puerta de nuestro vehículo de forma automática y a distancia y algunas empresas como la alemana Kiekert trabajan activamente en nuevas tecnologías focalizadas en este aspecto.

  • La cerradura y el tambor: la mayoría de vehículos aún poseen un sistema de apertura clásico así pues tanto las puertas laterales, como el capó y la puerta del maletero cuentan con un sistema clásico compuesto por: una cerradura (permite mantener el batiente cerrado al cual están unidos la maneta y el tambor), un tambor o cerrojo (los cuales encontramos en la puerta del conductor o copiloto) y un cerradero (utilizado actualmente para bloquear actualmente las puertas de los vehículos más recientes).
  • La bisagra de la puerta: una parte muy delicada que puede requerir, con el tiempo, lubricación. Nosotros aconsejamos el uso de grasa en spray, la cual nos proporcionará mucha adherencia y resistencia a la corrosión. 
  • El revestimiento de la puerta: cumple una función estética pero también permite insonorizar el interior del vehículo. Se trata de una pieza muy demandada, como las manetas de puertas ventanas, los retrovisores, etc. Muchas veces será necesario desmontar el revestimiento para reparar o sustituir estas piezas.
  • Elementos de protección de la puerta: existen varios de estos elementos como las juntas de caucho, estas funcionan como aislantes de aire y agua. 

¿Qué problemas necesitan una reparación? 

Mantener las puertas en un estado óptimo es necesario para garantizar el buen funcionamiento del coche y la seguridad de sus ocupantes. Te contamos qué signos te podrían estar indicando que es necesaria una reparación:

  • La puerta chirría cuando la abro y la cierro: normalmente se trata de una cuestión de lubricación de las bisagras, pero como ya hemos visto… un spray profesional podrá proporcionarnos una buena capa protectora, pero también podemos utilizar una aceitera y verter un par de gotas, especialmente sobre el pasador. 
  • Las juntas de caucho se dan; se agrietan o tienden a pegarse a la puerta bajo el efecto de una helada: entonces tenemos que intervenir de inmediato aspirando el polvo y quitando los restos que se puedan haber acumulado. Posteriormente, podemos darles una pasada de agua con jabón y secarlas con un trapo, además de aplicar un lubricante a la silicona. Te aconsejamos que realices este procedimiento mientras limpias tu coche para optimizar tiempo.
  • Esta parte de la puerta está compuesta por diversos elementos como: plástico, cuero, tela, vinilo, carbono, etc. Siempre debes optar por un producto específico de limpieza como un APC multifuncional. En cuanto a las zonas más sensibles, te recomendamos el uso de un cepillo, una bayeta de microfibras y un limpiador a vapor.

¿Cómo cambiar una puerta?

Con el tiempo, las puertas de nuestro coche se desgastan y por lo tanto es necesario cambiarlas.

Como hemos comentado con anterioridad, este importante elemento de nuestro coche es indispensable para nuestra seguridad, si bien algunas partes de este están a punto de desaparecer otras no cesan de evolucionar y nos hacen reinventar la apariencia externa de los vehículos. 

Algunos procedimientos relacionados con las puertas serán rápidos y pueden realizarse de forma manual y autónoma. No obstante, algunas reparaciones de tipo eléctrico necesitarán la intervención de un experto, eso sí, no te será difícil encontrar este tipo de pieza en el mercado de segunda mano.

  • La maneta no funciona o no puedo bajar los cristales: en este caso puede que tengamos que cambiar el panel interior de la puerta. Coge tu destornillador de punta plana, otro de estrella y una punta metálica pequeña. Abre la puerta e intenta localizar el pestillo de la puerta (este elemento es normalmente de plástico), a continuación retira los tornillos de montaje los cuales son normalmente del número 4 o 5. Se trata de una maniobra muy delicada y deberías buscar la ayuda de un profesional.
  • La cerradura está rota o ha sido forzada: debes saber que no se trata de una pieza cara y que en la mayoría de casos podemos reemplazarla nosotros mismos para ahorrarnos la mano de obra. Tendrás que utilizar un destornillador de punta de estrella o uno de punta plana. A continuación, levanta el revestimiento para acceder a la cerradura, tendrás que hacer un poco de fuerza para quitar las grapas. Ante la duda, ponte en contacto con un profesional. 
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